¿Para quién es esta preparación?
Para quienes desean conocer, amar y servir mejor a la Virgen. Esta preparación es para usted si:
Es católico y devoto de la Virgen
Busca crecer en la vida espiritual
Quiere profundizar en la verdadera devoción a la Santísima Virgen,
enseñada por san Luis María Grignion de Montfort
Ya ha pensado en consagrarse a Jesús por manos de María,
pero no sabe exactamente cómo prepararse
Desea comprender mejor el papel de la Virgen María en la historia de la salvación
Busca conocer más profundamente la relación entre María y Jesucristo
Siente la llamada a entregar su vida a Dios de una manera más perfecta
por manos de Aquella que fue elegida para ser la Madre del Salvador
Si este deseo está en su corazón, estos 33 días han sido preparados para usted.
¿Cómo será la preparación?
33 días para prepararse para la consagración.
Durante treinta y tres días, recibirá meditaciones basadas en las enseñanzas de san Luis María Grignion de Montfort y será guiado, paso a paso, para comprender la verdadera devoción a la Santísima Virgen y prepararse para el acto de consagración.
7 de septiembre
Comienzo de los 33 días
10 de octubre
Fin de los 33 días
12 de octubre
Acto solemne de consagración a la Virgen
La preparación se realizará íntegramente en línea, para que pueda seguir las meditaciones cada día desde la comodidad de su hogar.
¿Por qué consagrarse a la Virgen?
Si Dios quiso venir al mundo por medio de María, ¿por qué no habríamos de ir a Él a través de Ella?
Dios podría haber elegido cualquier otro camino para realizar la encarnación. Pero quiso que su Hijo unigénito viniera al mundo por medio de una mujer: la Santísima Virgen María.
Fue mediante el «sí» de María como el Verbo se hizo carne. Fue en su seno purísimo donde el Hijo de Dios quiso habitar. Fue bajo sus cuidados como Jesús vivió los primeros años de su vida terrena. Y fue junto a la cruz donde María permaneció unida, con corazón de Madre, al sacrificio de su Hijo.
La Santísima Virgen está íntimamente unida a nuestro Señor Jesucristo. Por eso, san Luis María Grignion de Montfort enseñó que cuanto más pertenecemos a María, más pertenecemos a Jesús.
Esta misma espiritualidad marcó la vida de san Juan Pablo II, quien encontró en las enseñanzas de san Luis un camino para vivir su propia vocación. Su lema pontificio lo resume todo:
«Totus Tuus — Todo tuyo, María».
Dos palabras que expresan el corazón de la verdadera devoción: pertenecer a María para pertenecer más perfectamente a Jesús.
Y es precisamente para esta entrega por lo que usted se preparará durante treinta y tres días.
«Esta devoción es un camino fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Dios, en que consiste la perfección cristiana».
N.° 152 del Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, de san Luis María Grignion de Montfort.
¿Qué aprenderá durante los 33 días de preparación?
Durante este recorrido, usted podrá:
Comprender por qué Dios quiso asociar a la Virgen María, de una manera tan singular, a la obra de la salvación.
Descubrir las grandezas, las virtudes y el papel único de la Santísima Virgen en la vida de Jesucristo y de su Iglesia.
Conocer las enseñanzas de san Luis María Grignion de Montfort y comprender qué significa pertenecer a Jesús por manos de María.
Entender qué debe entregarse, ordenarse y ponerse en manos de la Virgen para que Ella le conduzca más perfectamente a Cristo.
Llegar al final de los treinta y tres días no sólo con un mayor conocimiento de la consagración, sino también con una mayor conciencia de la entrega que está a punto de realizar.
33 días. Una preparación. Una entrega.
Una vida más profundamente orientada a Jesucristo.
¿Quiénes son los Heraldos del Evangelio?
Una obra dedicada a la expansión de la fe católica.
Los Heraldos del Evangelio son una asociación internacional de fieles de derecho pontificio, fundada para actuar en la evangelización y en la difusión de la fe católica.
Su apostolado se desarrolla de distintas maneras, especialmente por medio de la vida sacramental, la formación católica, la evangelización y el uso de los medios de comunicación.
En los últimos años, internet se ha convertido también en un importante campo de apostolado.
Por medio de cursos, actividades de formación, contenidos e iniciativas de evangelización, los heraldos procuran llevar la doctrina y la espiritualidad católica a personas de distintas partes del mundo.
Entre estas iniciativas se encuentra el apostolado del Curso de Consagración a la Virgen, que ya ha llegado a millones de fieles a través de internet, ayudando a las personas a conocer la verdadera devoción enseñada por san Luis María Grignion de Montfort y a prepararse para su consagración.
Ahora queremos invitarle a formar parte de esta preparación.
No se consagre a la Virgen si…
… sólo busca una devoción más que añadir a sus oraciones.
La consagración enseñada por san Luis María Grignion de Montfort es mucho más que una hermosa oración, una medalla o un título de devoción.
No se consagre si no desea entregar verdaderamente su vida a Jesús por manos de María.
No se consagre si no está dispuesto a conocer lo que enseña la Iglesia sobre la misión de la Virgen en la obra de la redención.
No se consagre si piensa que la Virgen ocupará el lugar que sólo pertenece a Dios, a pesar de que la verdadera devoción a María nunca termina en Ella misma, pues siempre conduce a Jesús.
No se consagre sólo porque alguien le ha dicho que debería hacerlo. La consagración es un acto libre, consciente y voluntario.
Pero si desea conocer más profundamente a la Virgen María, entregarse a Jesús de una manera más perfecta y poner su vida bajo la protección maternal de Aquella que Dios eligió para ser la Madre del Salvador…
Entonces estos 33 días son para usted.
¿Qué representa el acto de consagración?
Al final de los treinta y tres días, se le invitará a dar un paso concreto.
El recorrido no termina simplemente con la última meditación.
La preparación conduce a un momento especial: el solemne acto de consagración.
En este acto, siguiendo el método de san Luis María Grignion de Montfort, usted se entrega por entero a Jesucristo por manos de María, poniendo bajo esta protección maternal su vida, sus bienes espirituales y temporales y todo cuanto es y posee.
No se trata de un simple gesto simbólico.
Es una entrega consciente y voluntaria, realizada con el deseo de pertenecer más perfectamente a Nuestro Señor.
María no nos aleja de Jesús. María nos conduce a Jesús.
Aquella que fue la primera en decir «he aquí la esclava del Señor» desea enseñarnos también a hacer de nuestra vida una respuesta generosa a la voluntad de Dios.
Por eso, al final de esta preparación, usted también tendrá la oportunidad de decir:
«Yo soy todo tuyo, querida Señora, y todo lo mío es tuyo».
Su preparación comienza aquí
Durante 33 días, camine con nosotros para conocer la verdadera devoción a la Santísima Virgen y prepararse para la consagración a Jesús por manos de María.